Este no es un manual de trámites. Es la guía práctica para que todo lo que Fabricato dice hacia adentro suene a Fabricato: claro, cercano y coherente con lo que somos. Aquí está el marco, los canales, el estilo y las reglas del oficio de comunicar.
“Primero la fuente, después el pasillo”.
Vuelve al Marco Estratégico. Ningún contenido interno empieza en el formato: empieza en qué le pasa a la persona que lo va a leer y en qué brecha ayuda a cerrar.
Ten a la mano el capítulo de Estilo. Es la misma norma que aplica el generador de contenidos, así que lo que escribas a mano y lo que salga de la plataforma van a sonar igual.
Revisa la secuencia del canal y quién debe enterarse primero. En Fabricato el orden importa tanto como el mensaje.
Todo lo que se comunica en Fabricato se apoya en tres cosas: un propósito, cinco valores y una sola narrativa. Si un mensaje no puede rastrearse hasta alguna de ellas, todavía no está listo para salir.
Generar valor sostenible desarrollando soluciones textiles para el futuro.
Personas vistas, escuchadas, retadas y reconocidas. Cuando comunicamos, hablamos con ellas, no sobre ellas.
Hasta 300 toneladas de fibra al mes y 100.000 m³ de agua recirculada. Datos reales, siempre verificados antes de publicarlos.
Del costo inmediato al valor agregado. 105 años de oficio que hoy se reinventan.
Los valores no se citan como etiqueta: se notan en lo que el texto dice y en cómo lo dice.
No hay crisis emocional: hay una brecha entre la dirección estratégica y la narrativa interna. Esa brecha se cierra, en buena parte, comunicando distinto. La gente quiere a Fabricato. Lo que falta no es voluntad, es claridad. Ese es exactamente nuestro terreno.
Explicar el porqué, no solo el qué. Cada contenido responde: ¿por qué esto ahora y qué cambia para ti?
Bajar Fabricato Futuro al lenguaje de cada área. Cómo se ve en una máquina de tejido, en una negociación comercial, en una entrevista de selección.
Darle a cada líder algo que pueda conversar con su equipo esta semana. Un contenido que solo se lee no movilizó nada.
Un solo mensaje para toda la compañía. Nunca una versión para planta y otra para oficina.
Cadencia sostenida. La comunicación estratégica es mensual y no depende de que haya novedad.
La comunicación interna no es el boletín. Es el conjunto de señales que la compañía emite todos los días: lo que dice, cómo lo dice, cuándo lo dice y, sobre todo, qué calla.
En una transición, la gente no se pregunta solo qué va a pasar con la compañía. Se pregunta qué va a pasar con ella. Cuando la fuente oficial es esporádica, esa pregunta la responde el pasillo. Y el pasillo siempre responde peor.
No elimina la incertidumbre. Ningún mensaje devuelve la certeza que la transición se llevó.
La ordena. Le da a cada persona una versión clara de lo que sabemos, lo que no sabemos todavía y cuándo lo vamos a saber.
El mensaje explícito: el correo, la cartelera, el comunicado.
Un texto frío sobre un tema que afecta a personas dice más que su contenido.
Enterarse tarde es enterarse mal. La oportunidad es parte del mensaje.
No es lo mismo que lo anuncie Presidencia, el líder directo o un cartel sin firma.
Si el pasillo se entera antes que el equipo, el mensaje oficial ya nació desmentido.
Donde no hay información, se instala el rumor. En una compañía en transición, el silencio no es neutro: se lee como mala noticia.
Una sola versión oficial deja menos espacio a la interpretación individual.
Lo que se entiende a la primera no vuelve como pregunta, ni como reproceso.
Comunicar también lo incómodo es lo que hace creíble lo bueno cuando llega.
Contar lo que hace la gente es la forma más barata y más honesta de reconocerla.
Quien trabaja aquí es el primer vocero. Si adentro está claro, afuera es coherente.
Esto no es estética: es lo que hace que todo suene a una sola compañía.
Fabricato se constituyó el 26 de febrero de 1920. Hoy cumple 105 años, y esa cifra se calcula sola en la plataforma y en el generador de contenidos. Si estás escribiendo por fuera de esas herramientas, consulta el dato antes de publicarlo. Las fórmulas «más de un siglo» y «un siglo de oficio» siempre son seguras porque no comprometen un número.
Si falla uno, no está listo.
Un buen contenido en el canal equivocado es un contenido perdido. Este es el mapa de por dónde habla Fabricato hacia adentro, con la extensión y el uso de cada medio. Son los mismos doce medios que el creador de contenidos sabe producir.
Regla de eventos: todo evento interno se prepara con texto escrito. Lo improvisado en tarima es lo que después circula distorsionado.
Nunca poner palabras en boca de una persona real. Si falta un detalle personal, se pide. No se inventa.
El diagnóstico lo dijo sin rodeos: el liderazgo medio no tiene herramientas para movilizar. Comunicaciones no resuelve eso con más contenido, sino con contenido pensado para ser conversado.
Toda comunicación que afecta a un equipo llega al líder antes que al equipo. Nunca el mismo día.
El líder abre la conversación con sus palabras. El canal masivo confirma, no reemplaza.
Deja el registro consultable, idéntico para toda la compañía.
Personas de distintas áreas y niveles que ayudan a que la cultura circule por fuera de la línea jerárquica. No reemplazan a comunicaciones: traducen, aterrizan y le ponen cara a lo que la compañía está intentando construir.
Cómo se eligen: por reconocimiento de sus pares, no por cargo. Mezcla obligatoria de planta y administración: si todos los emploencers son de oficina, el programa nace desbalanceado.
La voz no cambia: Fabricato siempre habla en primera persona del plural, desde adentro y con conocimiento del oficio. Lo que cambia es el tono, según a quién le hablamos y de qué. Y el estilo es lo que hace que se note que somos nosotros.
Nunca «la compañía informa». Somos nosotros los que decimos.
Con conocimiento del oficio textil y de la casa. Quien escribe estuvo ahí o preguntó.
Los aliados y consultores no aparecen en el contenido interno.
No como un comunicado. Si al leerlo en voz alta suena raro, está mal escrito.
Una idea por frase.
Nombra oficios, máquinas, turnos, áreas y lugares reales.
En pantalla y en cartelera, el bloque compacto no se lee.
No por la compañía.
No genera intriga.
Usa punto o coma.
Salvo que el medio informal lo pida. Uno como máximo.
[dato por confirmar]. Nunca se inventa una cifra, una fecha, un nombre o una cita.
Hay temas que no pasan por este manual ni por el generador de contenidos. Se manejan por los canales formales de Gestión Humana y Presidencia.
Un manual que no se traduce en calendario es un documento bonito. Este capítulo es el plan: cómo se apropia el ADN, dónde entra la comunicación en el ciclo del colaborador y quién responde por qué.
Los cinco valores y la narrativa maestra entran en todo contenido oficial. No como campaña aparte: como forma de escribir todo lo demás.
Cada área recibe su versión concreta de Fabricato Futuro. Cómo se ve en una máquina de tejido, en una negociación, en una entrevista.
Historias reales de personas de la casa. El oficio visible: «detrás de cada hilo». Convierte el valor declarado en comportamiento reconocible.
Cadencia mensual desde Presidencia y calendario editorial unificado entre Mercadeo y Gestión Humana. La consistencia es la fase, no el arranque.
La sirena, la capilla, el almuerzo, los rituales de turno. Resignificar lo propio funciona mejor que importar una dinámica nueva.
«Buen trabajo» no reconoce nada. «Cero defectos en el turno de la noche del 12» sí.
Antes de lanzar un mensaje, preguntar qué está entendiendo la gente hoy.
Un contenido que llegó a mil personas y no generó una sola conversación no movilizó. Uno que llegó a cien y se conversó en tres turnos, sí.
Comunicación estratégica mensual desde Presidencia. Una decisión que afecta a más de diez personas no se entera por rumor.
Es la métrica de fondo. El 46% del diagnóstico es la línea base.
El rumor llega después que la información oficial. Se mide preguntando, no suponiendo.
Si cada líder cuenta una versión distinta, el contenido falló, no el líder.
Planta y oficina describen el rumbo de la compañía con las mismas palabras.